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Mostrando las entradas etiquetadas como libertad

Mis Monstruos

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Tu visión del mundo se ha expandido y tú con ella. A veces quiero creer… Solo creer en algo. La esperanza es lo único que me queda. Sin ella solo somos una versión vacía de nosotros mismos. Nos aferramos a ella cuando ya no nos queda nadie a quien abrazar, cuando tenemos miedo, cuando las dudas nos asaltan, cuando nos sentimos perdidos… Hay gente que esa esperanza la evoluciona y transforma en fe. Es normal, cualquiera se aferra a lo que tiene – a lo poco que tiene. No puedo parar de pensar en el tiempo y las personas. Porque interiormente pensamos que nada cambia, que todo sigue igual… En mi caso es aún más normal pensar así pues cuando creces en un pueblo el tiempo fluye de forma diferente. En aquel lugar, rodeado de montañas, todos los días eran igual. La gente mayor moría, pasaba alguna anécdota que generaba debates, especulaciones y cuchicheos durante meses… Al final, la vida de los demás se vuelve más interesante que la tuya propia. En un pueblo el tiempo se detiene...

Me falta el aire

Corría con los ojos cerrados, sin importar si se ensuciaba las manos, si el aire despeinaba sus cabellos o el barro manchaba sus zapatos. Sonreía acariciando las espigas de trigo de aquel prado mientras corría, desinhibida, alegre, feliz y completa. La niña más risueña que jamás haya conocido y yo, torpe de mí, intentaba seguirle el ritmo de sus pasos. Ojalá no tuvieras que contemplarte con mi mirada agotada y abatida… Me miras y sonríes, yo intento imitarte, aunque no sé si lo logro hacer bien. Sabes que no puedo seguirte, que me puede la presión y la ansiedad… que el olvido me ha hecho olvidar cómo era dejarse llevar. Corres tan ligera… quiero creer que en algún momento tus pies perderán el contacto del suelo y echarás a volar. Sin embargo aquí estoy yo, trastabillada e insegura, atascada en este cenagal. Pareces danzar, impulsada por esa libertad sobrecogedora que me logra intimidar. Ya no logro recordar cómo era y es solo porque… tengo miedo a fallar. Me supera esta agonía y ...

Volar

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Surcar el cielo con los ojos cerrados. Sentir el frío abrasador sobre mi piel; apenas cubierta por una fina tela. Cruzar océanos, sobrevolando su cristalina superficie, notando el sutil chisporroteo del agua sobre mi cara. Mi cuerpo fluyendo sin ataduras y con gracilidad, carente de la pesada gravedad que martiriza a mis enjutos hombros. Bailar con las nubes, sin tener miedo a cansarme. Oír rugir el viento incitándome a seguirle el juego, a dejarme llevar y hacer temblar mi voz con un inaudible lamento.  Noto que mi cuerpo se contrae por el éxtasis que la libertad me provoca, al no sentir las ataduras de la nada. No hay tierra donde tropezar, rocas que rasguen mi ropa, barro que manche mis manos... No hay gente, no hay gritos, no hay malos gestos, no hay voces, no hay miedos, no hay nombres, no hay apariencias y engaños. Solo mi cuerpo flotando y mi mente en blanco. Solo yo, conmigo misma. Sintiéndome, por primera vez, sin un tupido velo lleno de marañas oscuras y opacas...

Soy sentimiento

Soy débil. Sí, así me he sentido muchas veces en mi vida y cuando lo sentía miraba hacia el suelo reprochándome mi vulnerabilidad. Creo, además, que si eres una mujer este sentimiento se agudiza. “Lloras como una chica” . Ese menosprecio al llanto ha logrado que las mujeres nos reprimamos, ocultando nuestras emociones por miedo a ser juzgadas por ello. Llorar, sentir, emocionarte y mostrar tus más profundos miedos es supuestamente un signo de debilidad. La sociedad lo rechaza y no sabemos reaccionar si alguien se derrumba ante nuestros ojos. Con estas premisas no es de extrañar que en muchas ocasiones me haya sentido una “debilucha”. Porque soy de lágrima fácil y durante mi infancia se hizo duro a veces serlo. Quería ser invulnerable, como una heroína, pero llegada la hora de la verdad no podía contener las lágrimas. Hasta que un día comprendí de verdad lo que significaba llorar. Durante un momento de mi vida, uno de los más duros que he sufrido hasta la fecha, no podía llorar...

Lágrimas saladas

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Arena entre mis dedos. Mi pelo alborotado. La brisa sobre mi cara. El sonido de las olas rompiendo sobre la orilla. Las gaviotas y su gorjeo sobre mi cabeza. ¿Por qué siempre acababa refugiándome en aquel lugar? Quizás porque el profundo océano consigue darme serenidad, hacerme sentir segura o lo suficientemente tranquila como para pensar en paz. Puede que nos veamos atraídos hacia el agua, porque nos recuerda a aquellos momentos en los que permanecíamos en el líquido amniótico. Sintiendo la presencia de nuestra madre y su voz en apenas murmullos imperceptibles. En ese momento todo es perfecto. Existir pero con la seguridad de que alguien vela por ti, te cuida sin saberlo y con quien crearas un vínculo que no compartirás con nadie más. Pero entonces rompen esa conexión física y nacemos. Todo dependerá de nosotros ahora; hasta respirar. La primera vez que nuestros pulmones se llenan de aire y lloramos, puede que sea la primera vez que sintamos miedo. Nuestra supervivencia d...

Reflejo

“Me miro en un espejo. Una sombra octogenaria se refleja en la pulida superficie del cristal. Mi mirada vacía se pierde en la negrura, que la rendija de la puerta deja traslucir en el umbral. Me siento cansado y perplejo, de mi propia estupidez. No me reconozco allá donde me veo. El canto de un cuchillo, visto a contraluz, me ha mostrado esta noche la desdicha de mi vida. He vivido atrapado en un engaño, por el que me he dejado seducir.  Crecí siendo un niño sin metas ni ilusiones. Jugaba conmigo mismo pero jamás con los demás. Aunque fingía hacerlo, simplemente por el qué dirán. No me veía retratado en ninguno de sus juegos, ni su manera de pensar. Era un niño distinto, que intentaba encajar. Crecí con el estigma de que debemos vivir para los demás. Incapaz de salir del redil, atado y amordazado; sin ninguna libertad. Y la pubertad me engañó, aún más. Me hizo creer que la culpa no era mía y se la achacaba a los demás. Creía ver libertad, allá donde solo había esclavitud y ...

Cosas que le diría a mi yo pasado [01]:

Gracias por ser fiel a ti misma. Cosas que le diría a mi yo pasado , es una nueva sección que comenzare a publicar a partir de hoy y que, como se puede deducir por su título, consistirá en una descripción breve y concisa de un diálogo que mantendría con mi yo del pasado. Ya sea para advertirle y aconsejarle de que se está equivocando o bien para alabar aquello que creo que, en mi presente actual, me ha hecho ser como soy. Comienzo además la sección con algo que siempre me ha encantado de mí y me siento realmente orgullosa de haber logrado mantener a lo largo de toda mi vida. Y es que vivir en una sociedad como la actual, en la que importan tanto las fachadas o las apariencias y donde parece que cada vez es más común dejar de lado tu forma de ser para ser como la mayoría, me hace sentir especialmente orgullosa el visualizar a aquella niña, que fui tiempo atrás, para comprobar que ya con aquella edad tenía más personalidad y carácter que algunos adultos “regranados”. Nunca m...

¿Existe la libertad?

¿Qué es la libertad? Alguna vez os lo habéis preguntado. Según mi forma de verlo, la libertad es poder hacer lo que quieras, cuando quieras y donde quieras, siempre . Por tanto para que existiera una verdadera libertad no debería haber límites. Tan solo vivir como tú quieras. ¿El ser humano puede tener eso? ¿La sociedad que hemos creado funcionaria así? Obviamente no. De hecho, lo que yo planteo tiene una definición y es libertinaje . Sin embargo, el libertinaje precede al caos. Luego, ¿la libertad, en su verdadera esencia, existe? La gran mayoría de las personas creemos ser libres solo, si no estamos apresados o encerrados en algún lugar. Porque vivir al aire libre, desplazarnos e ir a donde queramos es el estado natural de cualquier ser vivo. Pero en particular, el ser humano nunca podrá ser libre. Tanto si vives en una selva aislado de la civilización como si vives en plena área urbana. Obviamente en la selva seriamos mucho más libres de hacer lo que quisiéramos y de vivir co...

Si no piensas como yo, entonces es que no tienes ni idea

Poder acceder a la educación y hacer uso de la libertad de expresión sigue siendo un privilegio. Un privilegio que muchos se empeñan en arrebatarnos. Y es que todo el mundo debería ser libre de poder expresar su opinión  –  siempre y cuando no se intente atacar o agredir a los demás con ella  – . Las personas somos en general muy egocéntricas y siempre intentamos imponer nuestra opinión, nuestras creencias o ideas ante la de los demás. De ahí el surgimiento de las dictaduras que han asolado el mundo y siguen asolándolo. Todas surgidas por una o varias personas que intentan imponer su pensamiento ante el resto. ¡Todos lo hacemos! Todos queremos irremediablemente encontrar a alguien que piense como nosotros, que comparta nuestras aficiones, nuestros gustos y nuestra manera de ser. Buscamos siempre a nuestros semejantes, quizá para no sentirnos tan solos. Por ello el ser humano siempre ha repudiado todo aquello que es distinto o diferente. Todo aquello que se sale de ...

Una vida sin sueños

Os imagináis vivir en una vida carente de sueños, de ilusiones, de objetivos, de metas, de posibilidades… Sería una vida muy triste y vacía. El ser humano necesita tener sueños porque de otro modo su existencia sería demasiado banal. Si el ser humano hubiese carecido de sueños, jamás habría logrado llegar a la luna o ahora mismo no podría estar compartiendo mis reflexiones a través de la red. Lo cierto es que no todas las personas tienen sueños. No todo el mundo se plantea objetivos en la vida o tiene ilusión por lograr alcanzar una meta. Hay demasiada gente que vive la vida sin marcarse objetivos, sin intentar "descubrirse". Descubrir cuál es su verdadero objetivo en la vida. Qué marca desea dejar plasmada en el mundo. Gente que vive la vida sin ilusión . Tengo la sensación de que en los últimos años ese número de personas está aumentando, especialmente entre la gente de mi edad. Gente cuyo único propósito en la vida es saber qué va a hacer el próximo fin de semana co...

Igualdad entre mujeres y hombres

Me resulta indignante que hoy en día todavía existan personas que crean que ya se ha ganado la lucha por la igualdad. Incluso que la mayoría de la gente solo se acuerde de que la lucha continua, en días como el de hoy. Pero es aún más indignante que haya mujeres que crean que por asistir a un almuerzo el día de la mujer trabajadora, ya están cambiando el mundo. Para más inri también, que haya mujeres que crean que la igualdad se logra repudiando al hombre. La lucha por la igualdad entre mujeres y hombres solo acaba de empezar . En países “desarrollados” como España el papel de la mujer ha cambiado mucho a lo largo de los años. ¡Muchísimo! Pero aún estamos lejos de conseguir tener una igualdad plena con respecto a los hombres. Y cuando hablo de igualdad me refiero a tener el mismo número de oportunidades; independientemente de tu sexo. Pero no voy a ser tan insensata de hablar solo sobre el papel de la mujer aquí en España… ¿Qué pasa si hablamos sobre la lucha por la igualdad e...

Nada es imposible

Lo tengo claro. Quien intenta ser realista se precipita hacia el abismo del fracaso ¿Qué es realismo? La cara de una moneda. Blanco o negro. Esta sociedad nos ahoga. Está construida para hacernos ser precisamente eso: REALISTAS. Para hacernos ser unos cobardes. De ahí surge toda esa masa deforme de gente infeliz y frustrada. Gente que hace lo que hace por obligación. Y esa base podrida de la sociedad, intenta imponer a los demás la misma doctrina. ¿Cuántas veces en nuestra vida nos han dicho lo que NO podemos hacer? ¿O lo que NO podemos llegar a ser? El ser humano siempre intenta centrarse en el problema y no en la solución. Y esto solo acarrea desesperanza. Con lo cual nunca lograremos resolver el problema. Seguirá estando ahí y continuaremos empecinados, lamentándonos y regodeándonos en nuestra desgracia, mientras la posible solución está ante nuestros ojos. Pero seguimos demasiado ciegos como para verla. Y lo cierto es que todo el mundo puede cumplir sus sueños. Todo ...

La infancia

Érase una vez… Cuántas veces habremos escuchado esa coletilla durante nuestra infancia. Era la entrada para sumergirte en una historia que te hacia volar hacia mundos imaginarios. Mundos que a un niño le hacen soñar. La imaginación es el mayor amigo de un niño. Así al menos debería de ser. Desde que era pequeña, siempre he sido una niña con mucha imaginación. Me dejaba llevar por aquellas historias que me contaban o que veía en los dibujos animados. Donde los héroes y heroínas siempre lograban la victoria. Donde a pesar de todos los problemas, siempre lograban llegar a un final feliz. Yo creí durante toda mi infancia, y por qué no decirlo durante parte de mi adolescencia, que realmente vivía en un mundo así. En un mundo donde al final los buenos eran quienes obtenían la recompensa y los malos su castigo. Pero desgraciadamente cuando creces, te das cuenta de que en el mundo real nada es de color blanco o negro. Conforme pasa el tiempo comprendes que la sociedad en la que ha...