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Desconfianza

─ ¿Sigues aquí? ─ Sí ─ ¿Por qué? ─ No tengo a donde ir. ─ Ya veo ─ … ─ ¿Quieres hablar? ─ No ─ Juh… ─ ¿Qué? ─ Siempre esa mirada impenetrable… Siempre ese porte chulesco… Como si nada te importara. ─ Nada importa… ─ Estás dolida… Es normal… ─ ¡No lo estoy! ─ Muy bien, sigue así… Lo mismo si te lo sigues repitiendo algún día lo creerás. ─ … ─ Es jodida la confianza, ¿verdad? ─ … ─ ¿Cuánto tiempo cuesta ganarse la confianza de alguien? No cualquier confianza, ¿sabes? Una de verdad… ¿Cuánto? ─ Nunca llegas a ganarte la confianza plena de alguien. ─ Oh, eso lo dices por ti, querida… ¡Eres inaccesible y hermética! ─ … ─ Pero hay gente que sí confía, ¿sabes? ─ … ─ Como un salto al vacío… Se lanzan ciegamente a creer en alguien. ─ … ─ Al principio es un simple tanteo del terreno. Cuatro preguntas al azar, un par de risas, gracietas para romper el hielo… ¡Qué fácil es al principio! ─ … ─ Pero pasan los días… Hablas durante horas con la ot...

Mis Monstruos

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Tu visión del mundo se ha expandido y tú con ella. A veces quiero creer… Solo creer en algo. La esperanza es lo único que me queda. Sin ella solo somos una versión vacía de nosotros mismos. Nos aferramos a ella cuando ya no nos queda nadie a quien abrazar, cuando tenemos miedo, cuando las dudas nos asaltan, cuando nos sentimos perdidos… Hay gente que esa esperanza la evoluciona y transforma en fe. Es normal, cualquiera se aferra a lo que tiene – a lo poco que tiene. No puedo parar de pensar en el tiempo y las personas. Porque interiormente pensamos que nada cambia, que todo sigue igual… En mi caso es aún más normal pensar así pues cuando creces en un pueblo el tiempo fluye de forma diferente. En aquel lugar, rodeado de montañas, todos los días eran igual. La gente mayor moría, pasaba alguna anécdota que generaba debates, especulaciones y cuchicheos durante meses… Al final, la vida de los demás se vuelve más interesante que la tuya propia. En un pueblo el tiempo se detiene...

La Imaginación

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No somos conscientes de lo que somos capaces de hacer. Nos guiamos por nuestros propios instintos y de forma mecánica. La mayoría del tiempo no nos preguntamos el porqué de las cosas. Simplemente están ahí, en algún rincón de nuestra mente como muchas otras cosas. Conforme ha ido pasando el tiempo me he ido dando cuenta de la importancia de simplemente parar y pensar en qué ocurre entre tantos recuerdos, objetivos y aprendizajes. De nuevo llegó diciembre y todos los años por estas fechas no puedo evitar necesitar eso… parar. Necesito hacerlo porque se precipita un nuevo año, con lo que ello conlleva. El tiempo pasa tan rápido que saltamos de año en año sin darnos cuenta de que todo está cambiando a nuestro alrededor… que nosotros estamos cambiando. Este año ha estado cargado de mucho trabajo y de no parar. He cumplido objetivos que ni siquiera tenía planeado cumplir para este año. Me han surgido nuevas oportunidades y estoy cumpliendo objetivos por los que he estado lucha...

¡Cinco años junto a vosotros/as!

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A veces siento que la vida es como un sueño. Un sueño donde yo soy la protagonista y el resto de personas, que conforman mi vida, los personajes secundarios. Que yo misma soy la que va tejiendo los acontecimientos de mi vida y que mi imaginación es el todo que le da sentido a esta ensoñación que estoy viviendo. Y que en el momento en el que esta historia toque a su fin, será el día en que despierte … para recordar cada paso que he dado, cada risa que he compartido y cada lágrima que he derramado. Que pensaré en todo mi trayecto, quedándome no solo con los recuerdos sino, con lo más importante, mis sentimientos. Al final todo este show va de eso… de lo que sentimos aquí y ahora. Es lo que nos hace especiales y lo que le da sentido a todo esto que vivimos y sufrimos. Sentir es lo que le otorga un mínimo de coherencia a nuestra existencia y no puedo, ni quiero, dejar de hacerlo… hasta que un día, finalmente, toque el momento de despertar. Escribir me lo ha enseñado. ¿Por q...

“La música no son fuegos artificiales”

Hay algún punto indefinido, por debajo del diafragma, que a veces me quema. En ocasiones tanto que parece que va a prender en algún momento y me hará arder completamente. Es difícil explicarlo con palabras porque es extraño sentirlo ahí, tan adentro, cuando simplemente somos seres hechos de carbono. Pero por extraño que parezca ese lugar existe; aunque yo solo pueda sentirlo y no verlo. Ja, sentir… El haber descubierto que existe ese sitio en alguna parte de mí, logra hacerme pensar si otras personas también son capaces de sentirlo y localizarlo. Aunque claro, en mi caso ese punto solo surge cada vez que escribo y eso me ha hecho replantearme la pregunta, ¿todos los escritores del mundo sienten lo mismo que yo cuando junto palabras? Sinceramente no sé si sienten esa sensación de fuego por dentro y necesitan expresarlo por temor a que acabe por consumirlos. De hecho me siento ridícula escribiendo esto, porque siempre tengo la sensación de que el resto de personas no van a entender ...

Lágrimas saladas

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Arena entre mis dedos. Mi pelo alborotado. La brisa sobre mi cara. El sonido de las olas rompiendo sobre la orilla. Las gaviotas y su gorjeo sobre mi cabeza. ¿Por qué siempre acababa refugiándome en aquel lugar? Quizás porque el profundo océano consigue darme serenidad, hacerme sentir segura o lo suficientemente tranquila como para pensar en paz. Puede que nos veamos atraídos hacia el agua, porque nos recuerda a aquellos momentos en los que permanecíamos en el líquido amniótico. Sintiendo la presencia de nuestra madre y su voz en apenas murmullos imperceptibles. En ese momento todo es perfecto. Existir pero con la seguridad de que alguien vela por ti, te cuida sin saberlo y con quien crearas un vínculo que no compartirás con nadie más. Pero entonces rompen esa conexión física y nacemos. Todo dependerá de nosotros ahora; hasta respirar. La primera vez que nuestros pulmones se llenan de aire y lloramos, puede que sea la primera vez que sintamos miedo. Nuestra supervivencia d...

¡Adiós 2016!

Me resulta difícil definir cómo ha sido este año 2016. Creo que el balance que podría hacer sobre él, es que ha sido un año, en el ámbito personal, bastante bueno. Ha sido un año divertido, en el que he aprendido muchísimo y en el que he seguido abriéndome paso en la vertiginosa cruzada de madurar y crecer. Cada vez se me hace más cuesta arriba el ver, que mi infancia se va quedando atrás con mayor velocidad, cada año, y aunque es cierto que todo lo que estoy aprendiendo, además de la gente que estoy conociendo, hacen cada día más interesante ascender en tan empinada pendiente, no puedo evitar añorar aquellos años en los que todo era más fácil. Sin embargo, si tuviera que hacer balance de lo que ha sucedido durante este 2016, a nivel social, creo que ha sido un año un tanto oscuro. Un año en el que el terrorismo y el odio han dejado muchas víctimas en el camino; mostrando de nuevo la cara más amarga del ser humano. Aunque para cara amarga la que se nos ha quedado a muchos, al comp...

Educación emocional

Llama la atención que cuando algo se convierte en cotidiano, deja de tener interés para nosotros. La curiosidad innata que poseemos durante nuestra niñez la perdemos demasiado rápido. Quizá por eso no nos damos cuenta de la cantidad de cosas que día a día pasamos por alto; sin prestarles atención. No solo a agentes externos que nada tienen que ver con nosotros, sino incluso a circunstancias que están íntimamente ligadas a cómo somos y que despreciamos de una manera sobrecogedora. Los niños siguen siendo para mí toda una fuente de conocimiento. Me fijo mucho en cómo se comportan o reaccionan porque me sirven para detectar elementos que para mí no tienen relevancia, pero que para ellos les supone un gran descubrimiento. Lo que he podido detectar es que a parte de su desbordante curiosidad, muchas veces no saben cómo reaccionar a aquello que no conocen o no han experimentado con anterioridad. Esto conlleva que normalmente reaccionen con temor o con recelo. Pero lo más curioso es qu...

Cosas que le diría a mi yo del pasado [03]:

¡No tengas miedo a equivocarte! ¡Qué importante es arriesgarse! No entendemos lo importante que es hasta que la vida nos pone a prueba. Cuando aún no levantamos dos palmos del suelo, no tenemos nada que arriesgar puesto que todavía no hemos ganado nada. El problema llega cuando vas creciendo y te vas labrando un futuro con esfuerzo. Ahí te surgen tantas dudas, tantos miedos al fracaso, a no conseguirlo, a equivocarte… Pero por qué creemos que equivocarnos conlleva el fracaso. Cada vez que me han puesto la zancadilla o simplemente me he caído de bruces yo solita, me he levantado fortalecida y premiada. Fortalecida porque así me inmunizo poco a poco al dolor y premiada porque he aprendido algo nuevo y valioso. ¡El verdadero fracaso es no equivocarse! Entiendo, no obstante, que a veces nos dé miedo equivocarnos especialmente cuando estamos aprendiendo. ¿Cuántas veces no hemos levantado la mano en clase, por miedo precisamente a equivocarnos? Es normal que esto ocurra, cuando en n...

Miedo a lo desconocido

Al hablar sobre el miedo, la gente tiende a pensar en aquello que le produce rechazo e incomodidad, es decir, las fobias. Fobias a los insectos, a las alturas, a la oscuridad, a los espacios cerrados… No obstante, nadie habla del miedo remitiéndose, explícitamente, a lo que el concepto representa. ¿Qué es el miedo? Es un término difícil de definir, sin embargo, tengo la teoría de que en el fondo el concepto de miedo difiere en su significado dependiendo de quién lo interprete. En esencia, el miedo suele manifestarse cuando desconocemos aquello a lo que nos enfrentamos. Sí, la gente le tiene miedo a aquello que no comprende o entiende. ¿Qué ocurriría si uno de nuestros antepasados viajase a nuestro presente? Probablemente sentiría un miedo atroz hacia la tecnología, puesto que no entendería qué es o de donde proviene. El tiempo y la curiosidad probablemente serían los únicos aliados con los que podría contar, para poder desentrañar el misterio y dejar de tener miedo a aquello q...